Peralejos de las Truchas: playa, puente colgante y una cascada. ¡Una gran aventura!

Fotografía: Maribel Sobrino
¡¡Wow!! ¿Será posible que este sea un plan con niños fácil?
 
Hoy te cuento un gran plan en familia, con una ruta muy sencilla para llegar a una cascada (que a los niños es algo que les impacta), con un lugar donde comer estupendo al lado de un espacio precioso, y un merecido baño en una de las preciosas playas de interior que ofrece la zona del Alto Tajo.
¡Y además atravesaréis un puente colgante!
 
¿Promete o no este sitio? 😉
Fotografía: Maribel Sobrino
 
Si hay un cañón recomendable para hacerte una idea de lo que es el Alto Tajo, seguramente es el que va desde el pueblo de Peralejos de las Truchas hacia la Laguna de Taravilla.
 
Ya te hablé de otra «playa» estupenda de la zona para disfrutar toda la familia en el post Lugares para bañarte en Guadalajara que parecen sacados del paraíso: Zaorejas.
  
Para llegar a estos parajes naturales, tendrás que recorrer caminos. Te esperan unos 9kms de pista forestal y de disfrute máximo del paisaje característico del Alto Tajo. Imprescindible dejar que la mirada se pierda or las alturas y sus maravillosas montañas. ¡Es realmente bonito! Si te fijas bien, es probable que veas unos cuantos buitres y águilas (y otras aves que no sabría decirte).
 
Fotografía: Maribel Sobrino
Tu destino será la Laguna de Taravilla. Desde allí accederás a pie al resto de sitios que te recomiendo. La pista está en buenas condiciones. Los 9kms por pista pueden hacerse eternos. Ya sabes que se circula a una velocidad lenta y pendiente de piedras o agujeros. Así que disfruta del ritmo slow, de la conversación en familia, de descubrir espacios de río entre los árboles o las aves en vuelo. ¿Cuántos de estos momentos te dedicas? A estas alturas ya no hay ni rastro de cobertura móvil. Así que… ¡a disfrutar!
¡Descubrimos una poza impresionantemente bonita a mitad del camino! Fue una pena que no pudiéramos parar. El único hueco para poder dejar el coche ya estaba cogido. Un chico y su perro estaban ajenos a todo en un espacio increíble. ¡Un sitio de cuento! Queda apuntado para pararnos en otro momento y disfrutar de la naturaleza en soledad. Tiene que ser una sensación increíble, ¿no crees?
 
Fotografía: Maribel Sobrino
 
Seguro que la gente de la zona conoce muchos más de esos lugares que aún quedan reservados para unos cuantos. Debe ser un privilegio estar a solas con la naturaleza en estos momentos.
 

Llegando a la Laguna de Taravilla

Al llegar a la laguna, tienes una explanada para dejar el coche. No tiene pérdida, encontrarás más coches aparcados. La laguna no se ve a simple vista, pero el paisaje ha cambiado y se ha llenado de juncos.
 
Junto a la laguna hay un merendero bien cobijado por árboles, donde podrás comer tranquilamente. Dispone sólo de dos mesas de madera. Si puedes, come allí, se está estupendamente.
A unos metros del merendero, sale un camino directo hacia el agua. El baño en la laguna está permitido. El acceso en este punto es tipo piscina. Si quieres bañarte, tendrás que tirarte desde una especie de embarcadero y subir por allí mismo. No es lo más cómodo si vas con niños pequeños.
Fotografía: Maribel Sobrino
 
No puedo decirte si hay otros lugares con mejor acceso para darse un chapuzón en la laguna. No lo investigamos. Tampoco nos bañamos allí. Nos contaron que mucha gente prefería bañarse aquí y no en el río porque el agua de la laguna está más caliente que la del río, y que el baño se hace realmente agradable.
 
Cuando vas hacia la «playa» de Peralejo de las Truchas, pasarás primero por el puente colgante. Justo después de pasar el merendero a la derecha, hay un camino cuesta abajo. Hay coches que entran por allí, pero si quieres mi opinión, no merece la pena bajar esa pista llena de piedras teniendo al lado una zona amplia, muy práctica y en muy buen estado de aparcamiento. El espacio es muy reducido. 
La bajada a pleno sol es algo pesada, aunque son sólo unos minutos (la subida es más dura ;). Procura llevar pocos trastos, y así será más fácil llegar a tu destino con energía de sobra.
 
Al terminar esta bajada, verás una gran explanada con arboleda y algunas mesas desperdigadas. Incluso podrás ver animales sueltos, como estos caballos que nos encontramos a su aire al llegar a la zona. Eso ya te hace una idea de la maravilla del lugar.
Fotografía: Maribel Sobrino
Al final verás el puente colgante.
¡¡Aquí comienza la aventura!!
Y es que un puente colgante no se ve todos los días, ¿a qué no? 😉
 

El puente colgante

Fotografía: Maribel Sobrino
 
Atravesar ese puente, que son sólo unos metros, ya hace que esta salida adquiera tintes de aventura. Desde el puente, podrás admirar el agua cristalina del río Tajo.
 
Y te preguntarás, ¿cómo es posible el color de este río y su transparencia? Es imposible no pararse a admirar esta maravilla.
Las recomendaciones del puente es ir en fila de uno, no saltar,… Es totalmente seguro, o así lo viví yo.
Como los puentes colgantes no son muy frecuentes, para mayores y pequeños se convierte en un bonito sitio por el que pasar.

¿Nos vamos a conocer la cascada del Salto de la Poveda

antes de darnos un baño en la playa?

 
Fotografía: Maribel Sobrino
Antes del agradable baño en el río Tajo, te propongo una pequeña ruta, apta para todo tipo de pies. Con el peque ya sabes que porteamos con una mochila Boba 4G que nos va genial, y así el camino es más sencillo.
Siguiendo un camino señalizado y en su mayor parte, a la sombra, en poco más de 1km podrás ver una cascada al lado de ti: el Salto de la Poveda. El día que fuimos, a unos metros de la cascada había coches aparcados. Nos informan que existe una cadena para que no bajen los coches por esa pista forestal, que además no está en muy buenas condiciones.  
Fotografía: Maribel Sobrino

La «playa» de Peralejo de las Truchas

¿Nos damos un chapuzón?. Este es el momento. Tienes mucho más calor, y apetece más un baño. Las aguas cristalinas invitan. Pero es mucho mejor venir con calor, que el agua está bien fría.
 
Puedes entrar a la playa por dos lados: antes de cruzar el puente colgante o atravesándolo y entrando por cualquier acceso que te lleve a la orilla. El río y los árboles forman pequeños espacios reservados para estar a solas con tu familia o amigos.
 
La arena en la entrada es fina haciendo pequeñas playas. El año que fuimos el río llevaba poco caudal, y había solo algunos tramos donde cubría. Cuesta ver así los ríos. 
Fotografía: Maribel Sobrino
Uno de los tramos con más cantidad de agua coincide con el puente colgante. Había quien aprovechaba para lanzarse al agua desde lo más alto. Además de admirar su valentía, me planteaba si eso era bueno para cuidar el buen estado del puente colgante. Cuando volví a pasar, ya vi que mis pensamientos iban bien encaminados. Luego te cuento más.
 
La zona es realmente estupenda. Impresionante que eso exista «en mitad de la nada». Baños tranquilos, agua agradable, zonas con poco agua donde los peques se sienten a gusto para jugar, vegetación, libélulas, al lado tuya…
 
No sé a quien se le ocurriría construir el puente en esta zona, pero realmente es todo un acierto. Es un lugar precioso y del que disfrutar toda la familia.
Fotografía: Maribel Sobrino

Dónde alojarte

Nosotros nos alojamos en La Ínsula de Castilnuevo. Solemos buscar los alojamientos en Booking, que además de darnos una variedad estupenda, nos aporta información clara de la reserva en el momento. Te dejo un enlace a Booking, por si te apetece que tanto tú como yo ganemos al reservar desde esta plataforma.

 

Algunos planes tienen su parte mala

Pues sí, este plan tuvo una parte mala. Siempre que llego a un sitio nuevo, y más cuando es en plena naturaleza, mis ojos se pierden por la belleza del lugar. La belleza del Alto Tajo es innegable. Sin embargo, el comportamiento de la gente no siempre se corresponde con el que se supone que deberíamos tener inculcado.
 
En los comentarios aportados por lectores al artículo de Zaorejas, encontrarás peticiones y recomendaciones de personas de allí, que piden que respetemos la zona. ¡Por favor, hazles caso! Ellos conocen la zona desde hace años, la quieren y sufren viendo el deterioro.
 
En Peralejos tuvimos la suerte de estar en una micro isla al lado de una pareja con su perro, gente respetuosa con el ambiente y con las personas que allí estábamos. Antes de llegar allí, nos cruzamos con grupos de gente con la música a todo trapo, mayores y pequeños tirándose desde la zona de apoya manos del puente, que se había roto del impacto de tanta gente tirándose, grupos de amigos con sus toallas taponando los caminos,… En fin…
 
No vi suciedad, pero el comportamiento dejaba mucho que desear. Como digo en otras ocasiones, el hombre terminará autodestruyéndose.
 
Desde mi pequeño espacio, sigo pidiendo que aprovechemos los viajes y la naturaleza para enseñar a los pequeños a valorar y a querer todo lo que la naturaleza les ofrece. Dependemos de vosotros, peques, que nos enseñéis a esta generación lo que es cuidar y respetar…
 
Deseo que te haya gustado mi recomendación de hoy.
 
Y si te ha gustado, ¡COMPARTE!
 
Y así le llegará a muchas más familias.
Quiero dar las gracias a todas las personas que ya han leído este artículo y que me han dado sus opiniones. En especial quiero dar las gracias por la información aportada a Las Aliagas, un alojamiento que se encuentra en el Parque Natural del Alto Tajo.

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2 comentarios en “Peralejos de las Truchas: playa, puente colgante y una cascada. ¡Una gran aventura!”

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