Un paseo sorprendente entre esculturas en plena naturaleza: la Ruta de las Caras

Fotografía: Maribel Sobrino

Entre pinos y con el pantano de Buendía divisándose de manera continua,

tienes una ruta diferente y muy especial,

que te sorprenderá a ti tanto o más que a tus peques.

 

Hace años era mucho más fácil sorprendernos. Se viajaba menos, y no existía internet de la forma que ahora lo conocemos. A veces es tan difícil que algo nos llegue a sorprender… El asombro y la sorpresa son mágicos cuando se viven en cualquier situación, pero en los viajes se vuelven aún más especiales. A menudo consigo volver a activar esa parte de sorpresa y asombro cuando voy acompañada de mis peques y me dejo llevar por su ilusión mientras van descubriendo.

Otras veces somos los mayores los que ponemos cierto grado de misterio. Pero, ¿por qué no poner la chispa que luego ellos encenderán? ¡A todos nos va a venir genial! 😉

Fotografía: Maribel Sobrino

Llegamos a la Ruta de las Caras sin muchas pretensiones. Después de unas cuantas carreteras secundarias, rodeados de girasoles y sin apenas cruzarnos con coches, cuando llegamos al pueblo al que pertenece, Buendía, ya no sabíamos exactamente a lo que íbamos. El GPS se volvió medio loco y no sabía por donde llevarnos. No podía imaginar que a ese sitio se llegaba por pistas forestales. Si era un sitio turístico, tendría carreteras para acceder, ¿no? Y además estaría señalizado en el pueblo de Buendía. El GPS sólo nos lanzaba por pistas forestales y en Buendía no encontrábamos carteles que nos dirigieran a la ruta. Al volver sí que vimos indicaciones, pero por otro camino.

Nos costó tanto encontrar alguna señalización. Dudábamos de que la Ruta de las Caras existiera. Hicimos lo que se hace de toda la vida en estos casos: buscar vida humana y preguntar ;). Esto en los pueblos castellanos a ciertas horas puede ser complicado cruzarte con alguien. Si conoces estos pueblos, sabes de lo que te hablo. Tuvimos suerte y lo conseguimos pronto.

¡Y sí! ¡Confirmado! Se llega por pistas forestales… Estas son las pistas. Con el pantano de Buendía a un lado, y se hace más ameno el viaje.

 

Fotografía: Maribel Sobrino

Pone que hay unos 4kms desde Buendía hasta la Ruta de las Caras. Son 4kms eternos… Cuando empiezas a pensar que estás perdido en mitad de la nada, te encuentras avisos que te indican que vas en la dirección correcta.

Y ahí vuelves a preguntarte, ¿pero dónde vamos? 😉 

Fotografía: Maribel Sobrino

Cuando llegas a la zona en la que te encuentras algún coche, te parece impresionante que finalmente llegues a la ruta.

Te recibe un merendero bien acondicionado con mesas y papeleras, entre frondosos pinos. El sitio es muy agradable. El coche lo dejas muy cerca y puedes aprovechar a comer algo si hace buen tiempo. 

Si no vas a comer algo en el merendero, te recomiendo dejar el coche un poco más abajo, situándote a un lado de la carretera (hay hueco) más lejos de la entrada, que es donde finaliza el sendero. La ruta inicia tras la puerta en la que pone «Ruta de las Caras».

Fotografía: Maribel Sobrino

Había leído poco sobre la ruta. El viaje lo hicimos un poco a la aventura, sin planificar. Sabía que no era muy larga. Al llegar al inicio de la ruta, con un merendero en mitad de una arboleda, me hice a la idea de que el camino sería entre árboles. Después de merendar, nos cogimos la Boba 4G para llevar al peque y cogimos una buena provisión de agua. Aún así, nos quedamos sin agua. Te doy una recomendación importantísima: lleva mucho agua y, si hace calor, más agua aún de la que tenías pensada. El trayecto cuando aprieta el calor, cuesta bastante.

Fotografía: Maribel Sobrino

En algún sitio leí que se podía dar un paseo con carrito. ¡¡Ni se te ocurra!! Hay subidas, bajadas, y sitios no aptos para carritos. Si vas a viajar con peques que aún no aguantan mucho andando, mejor portear.

En la Ruta de las Caras las esculturas están talladas sobre la piedra arenisca que se encontraba en el lugar. Al lado de cada obra tienes el nombre de la escultura y el año de la talla. Lamentablemente también encontrarás otras palabras y fechas escritas por personas que han acudido a la Ruta y no han respetado la zona. Como siempre, vuelvo a incidir en la importancia de que enseñemos a nuestros peques a valorar y respetar lo que tienen alrededor. Viajar es una oportunidad estupenda para inculcar esta cultura del respeto hacia lo que nos rodea.

 

 

Y después de estas palabras…

¡¡Empecemos el recorrido!!

 

El objetivo de este post no es quitar la magia del descubrimiento de un lugar diferente. Solo pondré algunas fotos para picar tu curiosidad. Lo bonito está en girar una curva y ver una escultura o descubrir al fondo el pantano, o jugar con los troncos de los árboles, o… lo que la imaginación te dé junto a tu familia. 

El sendero está señalizado por si te sientes perdido. En la parte del final de la ruta, que los peques pueden empezar a estar cansados o sedientos, o si estáis acabando con las reservas de agua, viene muy bien que te recuerden el camino.

Fotografía: Maribel Sobrino

Hay varios tramos de esculturas. Recuerdo el primer tramo como el más impresionante, quizá por eso que te contaba antes de la sorpresa. También tiene algunas tallas enormes y en muy buen estado de conservación. El último tramo hay menos y ya no impresionan tanto.

Fotografía: Maribel Sobrino

Hay algunas esculturas que las pasamos sin apenas pararnos. Hay muy pocas, pero hay alguna, que a mí, en particular, me dió mal rollo. Pero las vistas del pantano, y los tramos entre árboles y piedras, dan tanto juego, que pronto se olvidan. También puedes aprovechar a acercarte al pantano de Buendía y disfrutar del ambiente.

Fotografía: Maribel Sobrino

 

¿Te animas a descubrir este estupendo paraje? 😉

 

Fotografía: Maribel Sobrino

¡Ah! Se me olvidaba. Tienes un mirador al pantano justo detrás de la escultura de la calavera. Esta escultura impacta, no es precisamente la que más me guste, pero la localización es estupenda. Si quieres ir al pantano, unos metros después de la calavera encontrarás un sendero por el que llegas fácilmente. 

 

Fotografía: Maribel Sobrino

 

¿Qué te parece el plan de hoy?

 

 

 

 

Merendero en la Ruta de las Caras de Buendía

Si lo tuyo es ir de picnic, en el merendero que hay a la entrada de la Ruta de las Caras, encontrarás un lugar estupendo para comer.

Dispone de merendero con mesas y bancos y con papeleras.

Está protegido por un pinar, por lo que aunque el día esté muy soleado, comerás a la sombra.

Dirección

Buendía, Cuenca

Precios

Gratuito

Ubicación

Ruta de las caras de Buendía

Con el pantano de Buendía de fondo, en el municipio de Buendía encontrarás un original paseo entre esculturas y pinos.

Esculpidas directamente en la piedra arenisca de la zona, encontrarás 18 esculturas de lo más variado. Naturaleza y arte se funden de una forma natural, dando al lugar un encanto especial.

El lugar se convierte pronto en un escenario de juego con los peques, que irán encantados buscando descubrir la siguiente escultura.

Dirección

Buendía

Edades

Todas las edades

Precios

Gratuito

Ubicación

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2 comentarios en “Un paseo sorprendente entre esculturas en plena naturaleza: la Ruta de las Caras”

  1. Hola, tiene pinta de ser una ruta muy chula! No tenía ni idea de su existencia ¿a quien se le ocurriría poner esas caras ahí? Voy a echarle un vistazo a la web que comentas que me he quedado intrigada. Por cierto, soy muy aficionada al senderismo, así que te puedo decir que es muy normal ir por pistas forestales para llegar al inicio, esas son las mejores rutas ;). Eso si, mucho cuidado con fiarte al 100% de lo que te diga Google Maps en esos casos, se cree que cualquier pista es transitable y a veces te puede llevar por caminos imposibles. Es mucho mejor preguntar como hicisteis y asegurarse.
    Un saludo!

    • Hola Lena. ¿Sabes un secreto que tengo? Aunque las pistas forestales sean incómodas, ¡me encantan! Suelen ser lugares menos transitados y a los que sólo van quienes tienen mucha intención de ir. Y dentro de lo masificado que está todo, algo se reduce. Leí hace poco que estaban en proceso de asfaltar esta pista, y me dió mucha pena… Con señalizarlo valía…

      ¡Muchas gracias por tu comentario! Recuerdo una vez siguiendo el GPS por Sierra Norte de Madrid que acabamos en un campo lleno de vacas y un camino cerrado. Mi enana disfrutó mucho el recorrido, pero el papá, que es el que conducía, no lo disfrutó tanto 😉

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