Viajamos al pasado a través de los muros del castillo de Miravet

Viajamos al pasado a través de los muros del castillo de Miravet

Miravet tiene un castillo que impresiona por sus vistas y su estructura. Si te gustan los castillos, vas a disfrutar mucho subiendo a este. Los castillos son construcciones que me encantan. Además, suelen ser un plan estupendo cuando vas con niños. Ya os he hablado en otros momentos del castillo de Manzanares el Real o el castillo de Loarre, en Huesca, o de las ruinas del castillo de La Pelegrina, en la provincia de Guadalajara.

En Miravet se encuentra un castillo templario en lo alto del pueblo. Pero antes de llegar aquí, voy a contarte algo más del pueblo.

Visitando los rincones de Miravet

Fotografía: Maribel Sobrino

La mejor vista que descubrimos del castillo de Miravet fue desde una plataforma de madera situada en la parte inferior, a la entrada del pueblo.

Tener estas vistas al río Ebro con el curioso pueblo de Miravet detrás y su castillo templario en lo alto, es una verdadera maravilla. Los colores del Ebro son fantásticos. Es además un buen lugar para los aficionados al piragüismo, ya que desde allí mismo puedes iniciar el recorrido.

Fotografía: Maribel Sobrino

Antes de subir al castillo, decidimos dar un paseo por el pueblo, que desde abajo se veía muy atractivo. Pasamos primero por la oficina de turismo, que está al lado de la plaza del pueblo, y allí nos dieron un mapa con los principales puntos a conocer del pueblo. Y con mapa en mano, subimos por la calle que daba al casco antiguo.

Un pueblo construido sobre una montaña y con vistas al fondo del río, merece una visita por sus calles seguro que empinadas.

Fotografía: Maribel Sobrino

La subida por las calles empezó genial, con el Ebro a un lado con bastante caudal, algo muy diferente a otros lugares que mostraban una sequía evidente. Fuimos parando comentando con los enanos algunas cosas que nos encontramos en el camino.

Fotografía: Maribel Sobrino

Callejeando por Miravet encuentras detalles singulares, vistas espectaculares, intermerzclados con casas en semi ruina o imágenes de abandono, que dan esa imagen de decadencia que, lejos de afear el lugar, le da su encanto.  

En el pueblo descubrimos también entradas a calles tan curiosas como la de la foto. Un acceso nada fácil a las casas, ¿verdad? Como digo, un pueblo muy pintoresco.

Fotografía: Maribel Sobrino

Para llegar al castillo lo hicimos en coche, ya que es una buena distancia andando y con mucha pendiente. La visita al castillo es libre. La duración de la visita depende de cada uno, pero hazte a la idea de una hora más o menos.

Aunque el castillo tiene zonas muy bien conservadas y diferentes a otros castillos, sin duda lo más impresionante son las vistas.

Fotografía: Maribel Sobrino

 Nos llamaron mucho la atención algunas estancias. La sala de la foto, llamada refectorio (o comedor común) es una sala que no he visitado en otros castillos. Parece que es muy típico en los castillos templarios.

Fotografía: Maribel Sobrino

La visita continúa por la estancia que se utilizaba como iglesia. Un espacio enorme de techos altos y sobrios.

Si vas con niños, te resultará fácil visitar el castillo de Miravet por los grandes espacios y la visita libre.

Fotografía: Maribel Sobrino