Visitar Zaragoza en familia

Fotografía: Maribel Sobrino

Zaragoza es una de esas ciudades que siempre he tenido la sensación de tener muy a mano. He dicho tantas veces eso de «en menos de 3 horas nos plantamos en Zaragoza«, que he perdido la cuenta. Y quizá esa sensación de que puedes ir en cualquier momento, hace que lo vayas dejando. Comentándolo con otras personas, parece que no soy la única que lo he vivido así.

Hacía ya muchos años que no ponía el pie en la ciudad de Zaragoza. Habíamos hecho alguna parada técnica en el centro comercial Gran Casa para comer y que los niños desfogasen en el Parque Infantil Gran Aventura. Pero no nos habíamos metido en la ciudad.

Esta Semana Santa teníamos una escapada preparada a Salou. Soñaba con acercarme al Delta del Ebro en otra época que no fuera verano, y conocer algunos pueblos medievales y otros lugares que tenía pendientes. Sin embargo, todo eso tuvimos que dejarlo para otra ocasión. Por el camino nos dieron una noticia que nos hizo cambiar de planes. Justo en el momento de la llamada pasábamos por la salida del Monasterio de Piedra. En dos minutos tuvimos claro que ya teníamos el plan alternativo: dos o tres días en Zaragoza ciudad y visita al Monasterio de Piedra en el camino de vuelta a casa.

Fotografía: Maribel Sobrino

Desde que descubrí Booking, esta plataforma ha sido mi salvavidas in extremis. Teníamos que ver dónde dormir, y las opciones que nos dio Booking fueron estupendas para nosotros. El Hotel Tibur tenía disponible una habitación familiar en régimen alojamiento desayuno. Viendo su situación, sus valoraciones y el precio, no nos lo pensamos. Y la experiencia fue muy buena. Un hotel sencillo, tradicional, una habitación normal y limpia, una ubicación excelente con vistas laterales a la plaza de la catedral y un desayuno muy rico y variado. ¿Qué más necesitábamos?

Por cierto, si realizas tus reservas en Booking a través de este enlace, tanto tú como yo tendremos una bonificación de 15€ en nuestras reservas. ¿Nos ayudamos?

 

¿Qué ver en Zaragoza con niños?

Con niños se puede ir casi a donde quieras. Parece que a los pequeños solo les podemos llevar a lugares especialmente creados para ellos con muchos colores, lugares infantiles. En la oficina de Turismo para ir con peques solo nos indicaban parques, el acuario y poco más. Los sitios dependen de cómo se vivan, y en esto podemos ayudar mucho a los niños a que disfruten con los lugares. No hagamos los planes solo buscando lugares infantiles para visitar. Les podemos enseñar a disfrutar en muchos lugares.

Un lugar que nos encantó a todos y donde pasarás horas sin querer, es la Plaza de la Catedral.

Fotografía: Maribel Sobrino

Ese gran espacio peatonal que encuentras en la catedral es un lugar ideal para pasear y para que los niños se muevan libremente. La vista se pierde mientras sube hacia las torres de la catedral, una vista ideal para jugar con los niños a contar las torres y los «picos» que encuentran en el tejado de la catedral. La gran bola del mundo que encuentran a su paso es diferente y llamativa, pero sobre todo la Fuente de la Hispanidad, que divisaron desde lejos y solo querían alcanzarla.

Fotografía: Maribel Sobrino

De la plaza salen varias calles peatonales, donde están muchas de las tiendas que nos entretienen cuando vas a hacer turismo. Visita obligada para nosotros fue el Tiger, que es una de las debilidades mías y de mi hija. No pudimos resistirnos a comprar un cucurucho de jamón recién cortado en una de esas calles comerciales. Pero lo que más me fascinó de esta zona fue disfrutarla del anochecer, con la catedral y la plaza iluminadas al fondo. Un momento que quedará grabado en mi retina. Y, por si acaso se me olvida, y aunque no sea lo mismo, siempre tendré la fotografía.

Fotografía: Maribel Sobrino

Un lugar imprescindible es el Palacio de la Aljafería, una de esas joyas arquitectónicas que no sabes por qué no aparece más en las guías. Si conoces la mezquita de Córdoba, algunos arcos te resultaran familiares. Puedes descubrir este lugar mediante visita guiada o con visita libre. Nosotros optamos, como hacemos muchas veces, por la visita libre. Con niños, hay que saber medir cuándo es posible la visita guiada, y nos parecía que los peques se iban a agobiar y no lo íbamos a disfrutar ninguno. Acertamos, porque cuando vimos el pedazo de grupo que iba con la visita guiada, a veces para espacios pequeños, supimos que nuestros hijos no hubieran estado cómodos, y el resto de la familia y visitantes, tampoco.

Fotografía: Maribel Sobrino

Imprescindible pasear a lo largo del río Ebro y divisar la basílica desde alguno de sus puentes. La estampa es mágica. Si te gustan los atardeceres, pásate por uno de esos puentes al caer la tarde. Te sorprenderá la silueta de la imponente basilica.

Una zona que dejamos pendiente para una próxima ocasión es la zona donde estuvo alojada la Expo 2008. De una forma muy inteligente, han dejado alguno de los pabellones más imponentes y han transformado aquel lugar en un gran espacio verde al lado del río Ebro y con muchas curiosidades. Me han dicho que es una opción estupenda para el verano. Y además, allí encontrarás el acuario fluvial más grande de Europa. ¿Tenemos o no que volver? 😉

Donde sí fuimos y fue un gran acierto fue al Parque Grande o Parque José Antonio Labordeta. No podía creer que ese parque estuviera en mitad de Zaragoza. De momento sentí que me había trasladado a otro lugar, con fuentes y ornamentos verdes que me recordaban a Versalles o a La Granja.

Fotografía: Maribel Sobrino

El parque es grandísimo, las fuentes son muy curiosas, cambiando además la imagen si lo ves desde tu altura o si decides subir sus escalones. Se respira una vida diferente, con gran cantidad de gente paseando, corriendo o en bici. Además tiene un Tren Turístico que recorre el parque y que se les oye según va llegando, creando un ambiente estupendo.

El jardín botánico que está ubicado dentro del parque es muy recomendable, siendo un lugar ideal para resguardarte del sol del verano.

¿Qué les gustó más a mis hijos de este parque? El césped, el gran espacio verde. Las croquetas, los pinos y un buen rato tumbados fue lo que más disfrutaron de ese rato. Ya sabéis que hay que seguir el ritmo de pequeños y grandes en los viajes, y los peques nos recuerdan siempre lo importante que es parar, vivir el momento y jugar.

Fotografía: Maribel Sobrino

¿Dónde comer?

Aunque hay multitud de lugares para comer, descubrimos uno de esos sitios que nos encanta recomendar. Buscando algún lugar con menú típico, pero donde no nos dejáramos un dineral, encontramos un restaurante que nos conquistó. Pequeño, bien ubicado, pero no en la plaza de la Catedral y con cocina de la zona y casera. ¿Qué más se puede pedir? Que traten a tus hijos tan estupendamente como lo hicieron. Se llama La Bodeguita de Nicamó. Se encuentra situada al lado del Mercado Central. Hablando con los dueños, nos contaron que hacía solo unos meses que lo habían adquirido y que le estaban poniendo muchas ganas. He leído por allí que con los anteriores dueños había muchas quejas. En este caso, os tengo que decir que fue una comida rica, asequible y con un trato exquisito. No había menú para niños, pero nos ofrecieron sin pedírselo hacerles un plato con varias opciones.

Fotografía: Maribel Sobrino

 

¿Cómo moverte por la ciudad?

Zaragoza es una ciudad fácil de visitar a pie la zona más conocida, pero con algunas zonas más alejadas, a las que puedes llegar en bus o en tranvía, un medio de transporte que al no existir en todas las ciudades, da una vida diferente a la ciudad.

Nosotros quisimos en esta ocasión coger el bus turístico, una excursión que para los enanos se convirtió en una aventura, sobre todo al ponernos en la cabeza de la planta superior. Hay también una opción de bus especialmente diseñada para los peques, en la que van acompañados en todo momento por una actriz que les va explicando la ciudad. Nosotros no optamos por este plan, aunque parecía divertido. Con mis hijos preferimos una opción que nos permitiera ir bajando en las diferentes paradas, y no pasar demasiado tiempo metidos sin poder bajar.

Fotografía: Maribel Sobrino

 

Guía fácil para visitar Zaragoza con niños

Fotografía: Maribel Sobrino

Si hay una guía fácil si viajas a Zaragoza con niños es la de Con peques en Zaragoza. Esta página tiene los planes más chulos y divertidos para conocer Zaragoza, y una agenda para no perderte nada.

Hay mucha gente que construye guías chulas para los viajes que hace con sus hijos. Bebé a Mordor tiene un post enorme con una recopilación de pasaportes lúdicos de muchas zonas, de España y de otros países.

Siempre estoy decidida a hacer alguno, pero luego la vida presente me puede, y no lo hago. La visita a Zaragoza no fue planificada, así que no había opción a preparar tampoco para los peques. Sin embargo, curioseando por la oficina de turismo, me encontré una joya para mayores y pequeños, de esas que no puedo entender que no la ofrezcan ellos mismos. Es la Guía de Zaragoza para colorear. Está editada por Turismo de Zaragoza. Y aunque está dirigida a niños y niñas, te hace un recorrido por la ciudad que nos sitúa a todos. Y ver en dibujos los lugares más importantes, te da una visión muy bonita de la ciudad. La venden en la Oficina de Turismo por 1€.

 

Después de esto que te he contado, ¡no puedes aplazar tu visita a Zaragoza!

 

 

 

 

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