Qué ver en Guadalajara: los 15 imprescindibles

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Llevo unos años descubriendo rincones de Guadalajara y mostrando algunas de nuestras experiencias en familia en redes. Muchos me preguntáis qué ver en Guadalajara en una escapada de unos días. Hoy os descubriré algunos de mis rincones preferidos. Guadalajara es una provincia llena de contrastes, de pequeños lugares que te aportan grandes experiencias, con muchos sitios para disfrutar y dejarse llevar. No encontrarás grandes ciudades. No es necesario. Sus pueblos, sus montañas y zonas verdes, sus ríos, te transportarán de tal manera, que lo que más me dicen después de visitar la provincia es «Por qué no has venido antes a Guadalajara«.

En estas líneas encontrarás un pequeño aperitivo de lo que podrás vivir en esta zona. Aún sigo descubriendo la provincia, y seguro que seguiré ampliando la lista.

Sé que esperas que te recomiende la Provenza española, los campos de lavanda más famosos de España. Brihuega ha llevado a que la provincia de Guadalajara sea conocida fuera de España. Además de los campos de lavanda, no te pierdas los rincones que te recomiendo.

Valverde de los Arroyos, agua y color en la arquitectura negra

Fotografía: Maribel Sobrino

Si estás planificando una escapada y te planteas qué ver en Guadalajara, la Ruta de la arquitectura negra es uno de tus imprescindibles. Lo forman un grupo de pueblos con una arquitectura característica: piedra oscura, tejados y otros accesorios de pizarra, muchos de ellos adornados de flores y llenos de color.

Si quieres tener un pueblo completo de esta arquitectura, ese es Valderde de los Arroyos. Combina lo más típico de las construcciones, con el cuidado de fachadas, flores y adornos. Además se combina con una naturaleza que le da un toque diferente. A un par de kilómetros por una ruta plana y sencilla, llegas a la cascada, la Chorrera de Despeñalagua. Está en su punto ideal en primavera, con el deshielo.

Pasear por Valverde de los Arroyos, uno de los pueblos más bonitos de España, es una delicia.

Arbancón y su Paseo Mágico

¡Qué buena sorpresa nos llevamos con este pueblo! Íbamos sin apenas expectativas, esperando algunos rincones bonitos y fáciles para tener un buen día con los niños. Según llegas al pueblo, te reciben las grandes letras con el nombre del pueblo, algo que ya es un detalle que te hace sentirte bienvenida.

Si la temperatura es buena, Arbancón es un buen lugar para hacer una parada y comer de picnic. A la vera del arroyo se sitúan mesas y bancos bajo la sombra de grandes árboles. Continuando el arroyo, se encuentra el Paseo Mágico, un espacio de lo más curioso, al lado del arroyo, donde los niños disfrutan muchísimo. En los árboles y a pie de suelo hay diferentes tallas de madera: conejos, ciervos, un colegio, un puente colgante,… Un lugar donde dejar volar la imaginación.

Monasterio de Monsalud

En Córcoles, muy cerca de Sacedón, se encuentra el primer y más antiguo monasterio cisterciense de la provincia de Guadalajara. Si quieres conocer más edificios de las orden del císter, puedes acercarte a Bonaval, Buenafuente del Sistal y Óvila. En la Comunidad de Madrid solo se encuentra el Monasterio Cisterciense de Santa María la Real de Valdeiglesias.

Campos de lavanda de Brihuega

Fotografía: Maribel Sobrino

Entre los lugares que ver en Guadalajara, sin duda, la mayoría de las guías incluyen los campos de lavanda de Brihuega en la época de floración. El punto álgido de la floración suele ser en el mes de julio. Cada año hay más campos sembrados de morados, pudiendo ver un campo de lavanda casi en soledad. Mi recomendación: haz tu visita al atardecer. El olor y la luz se encargarán de hacer el momento aún más especial.

Cívica, la aldea excavada en la roca

Fotografía: Maribel Sobrino

Si hay un lugar curioso que ver en Guadalajara es este. A pocos kilómetros de Brihuega se encuentra Cívica, la antigua aldea excavada en la roca. A pie de carretera verás una enorme roca con ventanales y balcones. Puedes pasear en el patio frontal, por alguno de los pasillos y por las escaleras. Te recomiendo que pasees y curiosees por la zona. El estado de conservación de las cuevas es malo, no se puede pasar. Aprovecha para acercarte a la cascada en forma de toba que se encuentra casi al lado, por un camino que realizas a pie de arcén.

Hita, uno de los Pueblos más bonitos de España

Solo el nombre de Hita ya suena a historia. Este pueblo medieval sufrió muchos daños con la Guerra Civil. Es no ha impedido que actualmente esté en la lista de los Pueblos más bonitos de España y que su casco histórico lleve mucho años declarado como Conjunto Histórico-Artístico.

Tienes aparcamientos señalizados a la entrada del pueblo. Desde allí verás la subida hacia la Puerta de Santa María, el arco de entrada y quizá el rincón más conocido de este pueblo. Pasarás por el Palenque, donde se celebraban torneos y justas. En 2022 vuelve el Festival Medieval de Hita los días 1, 2 y 3 de julio.

Si hay algo que nos llamó la atención de este pueblo fueron las bodegas y los bodegos, que son las casas-cueva que se utilizaban hace años. Si vas a la oficina de turismo te informarán de las visitas a una de esas casas-cueva. Y si vas a dormir allí, algunas son casas-cueva, teniendo incluso piscinas o jacuzzi en la zona de cueva. Si te gusta la cultura del vino, otra de las visitas que puedes hacer es a la antiguas bodegas. Puedes conocer un pueblo por encima y por debajo de la tierra.

Ermita de la Virgen del Madroñal, un santuario inolvidable

Sobre las aguas del Embalse de Entrepeñas destaca la figura de la Ermita de la Virgen del Madroñal. Para llegar, tendrás que iniciar la pista que sale del pueblo de Auñón. Un lugar impresionante, de esos que no te esperas que tengas a tan solo unos kilómetros del pueblo.

Cuando fuimos estaba cerrado, y no vimos horario de visita. Lo realmente fascinante de este sitio son sus vistas, rodeado de verde y de azul.

El Alto Tajo y sus aguas cristalinas azul turquesa

Fotografía: Maribel Sobrino

El río Tajo a la altura de la provincia de Guadalajara nos regala rincones mágicos como los del Alto Tajo. Espacios naturales bañados por aguas turquesas y cristalinas, y también muy frías, que todo hay que decirlo. Hay opciones chulísimas cerca de los pueblos, como la zona de la presa de Peralejos de las Truchas y otras más alejadas, que requieren que cojas coche y pista forestal, como el puente colgante.

Me gustó mucho además descubrir pueblos curiosos como Checa y Chequilla con su pequeña ciudad encantada. No te pierdas Molina de Aragón, el pueblo más conocido y más grande de esta zona.

En Zaorejas puedes darte un baño en el Puente de San Pedro, a pie de carretera, o buscar alguna de las playas de Zaorejas. Y si eres de los que no te pierdes ninguna buena vista, sube al Mirador de Zaorejas y alucina con las vistas.

Si quieres tener un momento de impacto visual, acércate al Santuario de la Virgen de la Hoz, en Ventosa. Un sitio que hay que visitar por lo menos una vez en la vida, desde el pie de la enorme roca, o subiendo los escalones que están un poco más adelante del santuario y disfrutando de las vistas desde arriba.

Pelegrina a vista de pájaro

Pelegrina es uno de los pueblos del Barranco del Río Dulce. Muy conocido por ser uno de los emplazamientos donde Félix Rodríguez de la Fuente rodaba su famoso programa de fauna. Para mi es uno de esos pueblos con encanto, donde arte y naturaleza se dan la mano. Dominado por las ruinas de su castillo, Pelegrina es uno de esos pueblos sencillos, para dejarse llevar, sobre todo fuera del fin de semana y de días festivos.

Es un pueblo pequeño, por lo que tendrás que dejar el coche antes de entrar en el pueblo. Si vas, sube a las ruinas y disfruta de las vistas. Y luego baja hacia el río y date un paseo o haz una ruta con el río Dulce a un lado. En otoño y en primavera es un paseo de lo más agradable. Si llegas hacia el pueblo vecino de Aragosa, haciendo una ruta, te espera una zona de picnic y una pequeña cascada justo al lado.

La Isabela, el pueblo bajo el pantano

Fotografía: Maribel Sobrino

En años de sequía es toda una aventura acercarte a conocer alguno de los pueblos que fueron inundados en su momento por el embalse. Me pareció de lo más gracioso ver cómo el Maps ubica a este pueblo en mitad del pantano. Y así es como debería estar ahora mismo si el pantano tuviera agua suficiente.

Las ruinas del Real Sitio de la Isabela, un pueblo balneario muy cerca de Sacedón, invitan a pasear por sus antiguas edificaciones imaginando cómo pasaba aquí el día la burguesía española del siglo XIX. Por cierto, una excursión no apta para todo tipo de coches.

Puedes completar tu visita acercándote a Sacedón o visitando la curiosa Ruta de las Caras, que es una buena opción siempre.

Chequilla, la ciudad encantada guadalajareña

Pues sí, en Guadalajara también tenemos una Ciudad Encantada. Ubicada en Chequilla, un pueblo pequeño y de lo más curioso, que llama la atención por las casas enclavadas en la roca. La plaza de toros llama la atención también por esas rocas tan llamativas de la zona.

Pastrana

Fotografía: Maribel Sobrino

Seguro que Pastrana es uno de los pueblos que te suena cuando piensas en Guadalajara. Un casco histórico pequeño pero muy acogedor. Muy conocido por su Palacio Ducal. El edificio en sí es grandioso, pero no es de lo más bonito. Lo que más me gustó es la visita teatralizada que realizan en el Palacio Ducal una vez al mes. Muy recomendable. Una entretenida forma de conocer la historia de la princesa de Éboli.

Majaelrayo, en el corazón de los pueblos negros

Los pueblos negros de Guadalajara son una verdadera delicia que invita a pasear y a disfrutar de los pequeños detalles. En invierno, su olor a leña y los picos nevados le dan incluso un toque más especial. En realidad esas construcciones oscuras de pizarra negra tienen encanto especial en cualquier época. Majealrayo es uno de los pueblos más típicos. Dejas el coche en un aparcamiento a la entrada del pueblo y te olvidas de ver coches.

Hice un post con los pueblos que no puedes perderte de la arquitectura negra. Posiblemente el pueblo más conocido, y para mi uno de los más completos, es Valderde de los Arroyos. Pero ya te digo que cada uno tiene un encanto especial, de los más pequeños a los más grandes.

Espectaculares miradores: Sayatón o el embalse de Bolarque

Para los amantes de los miradores, junto al Mirador de Zaorejas que te conté más arriba, tienes dos miradores espectaculares. En la provincia hay bastantes más.

Mi recomendación siempre es que no hagas más de 100 kilómetros solo para ver un mirador. En este post tienes opciones para complementar tu visitas. Y si no encuentras algo, puedes preguntarme.

Se ha puesto muy de moda el Mirador de Sayatón, en ese mismo pueblo. Solo tienes que llegar al cementerio, dejar el coche, y subir por el camino lateral derecho. El camino es muy normal. Verás un banco al fondo y una valla. Acércate porque las vistas las tienes asomándote. Impactante el color del agua.

El embalse de Bolarque tiene un embarcadero, que en verano tiene bastante vida, y si sigues hacia el mirador, te encuentras unas vistas que quitan el hipo. Arriba caben pocos coches. Y la subida es muy corta pero empinada.

Moranchel, arte rural

Fotografía: Maribel Sobrino

Que el Street Art se está poniendo en valor es ya un hecho. Lo que me hace muy feliz es que el arte rural se esté expandiendo, y que cada vez disfrutemos más del arte en fachadas y en espacios naturales. Si hay un lugar hiper recomendable en tu visita a Guadalajara ese es Moranchel y sus trampantojos. Como dice Asun, su creadora, son obras efímeras, no sabemos cuánto durarán. Mientras que duren, son algo de lo más especial.

Y hasta aquí una pequeña recopilación de lugares que no te puedes perder en tu visita a Guadalajara. Me ha costado hacer la selección. Hay muchos rincones con encanto en cada sitio y es importante ponerlos en valor. Espero que disfrutéis mucho de la provincia de Guadalajara.

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