Una visita muy recomendada si vas con niños: conocer las Islas Medas desde el Nautilus

Fotografía: Maribel Sobrino

 

En la Costa Brava hay una oferta impresionante de salidas en barco. Viendo continuamente los barquitos (y los barcazos) en las calas y en las diferentes playas, pequeños y mayores imaginamos cómo sería ver esa bonita costa desde un barco.

 

De entre toda la oferta, nos animamos a ir a Estartit para coger un barco muy especial para los peques, el Nautilus. Y es tan especial, porque además de disfrutar de unas fantásticas vistas, y acercarnos a las Islas Medas, este barco dispone de visión submarina a través de unos cristales situados en el fondo del barco.

 

Las Islas Medas son un conjunto de 7 islas y unos cuantos islotes. Son un paraje protegido, que actualmente tiene como única edificación el faro de la Meda Gran. Parece que esta isla estuvo poblada hasta 1932. Gracias a la despoblación de las islas, la fauna fue volviendo a su hábitat, y la flora volvió a tener su espacio para reproducirse, aunque no estén todas las especies que había hace años.

 

 

Fotografía: Maribel Sobrino

 

Para quien le guste el submarinismo, las Islas Medas parece que son un pequeño paraíso dentro del Mediterráneo. Hay zonas en las que disfrutarás de un agua de un azul intenso, que no parece que sea propio a tan poca distancia de la orilla. En la superficie se divisan unas cuantas cuevas. Según cuentan, en el fondo existen un número muy grande de ellas.

 

Es muy típico alquilarse un barco, coger las gafas y los tubos, o tu máscara de buceo, y hacer snorkel por la zona. A lo largo de nuestro trayecto en barco, vimos unos cuantos barcos realizando esta actividad.

 

Fotografía: Maribel Sobrino

 

Viajando con peques, nos pareció una opción estupenda conocer la superficie de las Islas Medas desde el Nautilus. El día estaba lluvioso y no sabíamos si íbamos a poder salir siquiera a cubierta, pero había que intentarlo. Justo esperando el barco tuvimos que refugiarnos, porque cayó una pequeña tormenta. La lluvia hizo que acudieran menos familias a disfrutar de la experiencia. Todo tiene su lado positivo 😉

 

Escogimos realizar un crucero por la Reserva Natural de les Illes Medes y la Costa del Macizo del Montgrí, pasando por la Punta de la Barra, Punta Salinas, Cap d’Utrera, Cala Pedrosa y la Roca Foradada. La duración fue de 1,5h. Había otras rutas que incluían baño en la Costa del Montgrí, pero el tiempo no estaba para baños.

 

Fotografía: Maribel Sobrino

 

El Nautilus tiene 3 plantas, aunque al iniciar el viaje solo ves la planta superior, con unos sillones en blanco muy cucos, y la planta baja, que es la que está techada, y es la típica de un barco.

 

A pocos minutos del puerto de Estartit, estarás disfrutando intensamente del mar, y de las vistas de las Islas Medas, que son estos grandes pedruscos con vegetación que ves en el vídeo y en las fotos. Una de las particularidades de estas islas es que se encuentran a poca distancia de la costa.

 

 

Y me dirás, “Vale, las Islas estas fantásticas, muy bonitas. ¿Pero eso a los niños les gusta?“.

 

Subir a un barco está lleno de pequeños grandes momentos: arrancar motores, curiosidad, sensaciones contrapuestas (¿me gusta? ¿no me gsuta?), salir a proa o a popa, o a ambos lados, que te salpique el agua, que el viente te de en la cara, dejarte llevar por las olas que te suben y te bajan como si fuera una montaña rusa (bien agarrado de mamá y papá),…

 

¡Qué de emociones!

 

Fotografía: Maribel Sobrino

 

Si te pasa como a mi que no estás continuamente en el mar, te gustará igual que a tus hijos vivir la experiencia y dejarte llevar por esas sensaciones tan diferentes.

 

A mi me faltaba el plato fuerte: ver alguna de las islas más de cerca. No sé exactamente el nombre de cada isla porque el Nautilus no nos lo iba contando (aprovecho para decirles que hubiera estado genial que comenten más detalles del lugar).

 

Los islotes de la foto me conquistaron.

¿No son para grabar en ellos una bonita película?

 

Según cuenta la historia, estas islas fueron muy usadas por los piratas, que vieron muchas posibilidades en ellas.

 

Fotografía: Maribel Sobrino

 

El plato fuerte de los niños vino un poco después, cuando desde el Nautilus nos avisaron que podíamos bajar a la planta inferior. En esa planta, hay un pasillo donde a ambos lados hay ventanas para poder admirar el fondo marino. Durante unos cuantos metros el Nautilus desciende y podrás ver diferentes algas y plantas, y distintos tipos de peces nadando y pasando a tu lado. Un espectáculo muy chulo.

 

Fotografía: Maribel Sobrino

 

Como el barco no estaba muy lleno, pudimos tener cada uno nuestro hueco en las ventanas. Supongo que en cualquier otro día esto no hubiera sido posible, y habría que haber hecho turnos.

 

Con el tiempo tan revuelto, nos avisaron que quizá el agua podía estar turbia. No sé si otro día se veía mejor, pero lo vimos genial. Tuvimos buena visibilidad, y los niños pasaron una experiencia chula y diferente.

 

 

Después de nuestro mini crucero, salimos con muchísima hambre. Nos fuimos directamente a comer. Por cierto, ¡qué bien se come en Girona y qué buen servicio hemos tenido en todos los sitios que hemos visitado! Comer con niños en Girona se nos ha hecho fácil, ya que enseguida nos mostraban alternativas para ellos, y les servían bastante rápido.

 

En este caso, comimos en Estartit, en el Restaurante la Sal. ¡Qué bueno estaba todo! ¡Y qué bien nos trataron! Mi pequeño estaba encantado con la camarera, a la que terminó preguntándole el nombre y dándole conversación. ¡Gracias Gema por tu paciencia! 😉

 

Fotografía: Maribel Sobrino

 

Por cierto, cuando tus hijos están cansados de tanta pasta, pizza, arroz y cosas rápidas, que al principio les llaman mucho la atención, viene genial que en la carta aparezcan platos como el melón con jamón. Mi pequeño es muy fan del melón y la sandía, y con un melón con jamón come estupendamente.

 

 

Y hasta aquí otra pequeña gran aventura con niños.

¡Qué de cosas para disfrutar en Girona!

 

 

Bueno, hasta aquí no, que después nos cayó la del pulpo. Pero un poco antes pudimos acercarnos a una playa preciosa que tiene de fondo las Islas Medes. ¡Menudo escenario! Ibamos buscando la desembocadura del Ter. El cielo cada vez se ponía más negro y en cualquier momento nos iba a caer una bien gorda (granizó en muchos sitios). Bajamos a explorar la Platja de la Fonollera i Mas Pinell.

 

Con las dunas de fondo y una playa inmensa de larga, con un mar muy revuelto, y las gaviotas a sus anchas, este lugar solo puede disfrutarse.

 

Fotografía: Maribel Sobrino

 

Si eres como yo, que adoras las playas salvajes, aunque eso implique un trayecto en coche y coger camino, en Girona tienes unas cuantas opciones muy chulas (y muchas más que aún no he descubierto y me quedan pendientes).

 

 

Datos prácticos:

 

Nautilus

Dónde coger el barco: Puerto de Estartit

Horarios y precios: Depende de la ruta. Mira toda la información aquí.

 

Restaurante La Sal de L’Estartit

No tiene menú infantil anunciado, pero te lo ofrecen al sentarte en la mesa.

Si quieres la dirección exacta, pincha aquí.

 

Platja de la Fonollera i Mas Pinell

Como ir: Pincha aquí.

 

 

 

¿Te ha gustado nuestra experiencia?

 

Nos vemos en el siguiente plan en familia

 

Fotografía: Maribel Sobrino

 

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4 comentarios en “Una visita muy recomendada si vas con niños: conocer las Islas Medas desde el Nautilus

  1. Un plan genial con niños!! Nosotros estuvimos hace unos años y a nuestro hijo, entonces con 3añitos, le encantó. También compramos las anchoas de L’ Estartit 😋. Eso sí, para otra visita nos apuntamos el restaurante. 😊. Un saludo!!

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