Descubre Cívica, la aldea abandonada excavada en la roca

Fotografía: Maribel Sobrino

Durante el mes de julio, en nuestra visita a los campos de lavanda de Brihuega, quisimos descubrir un lugar abandonado cercano del que habíamos oído hablar.

 

Me llaman mucho la atención los monasterios, pueblos, iglesias, que ya no se usan y se han abandonado a su suerte. A veces tienen un encanto muy especial.

 

Habíamos leído que muy cerca de Brihuega, a unos 5 minutos, quedaban aún bastante conservadas, las ruinas o los restos de una antigua población llamada Cívica. Me llamó mucho la atención que explicaban que las casas estaban excavadas en la roca.

 

Como íbamos con tiempo, decidimos hacer unos kilómetros en dirección contraria a nuestra casa para descubrir lo que quedaba de ese lugar. Unos pocos kilómetros en carreteras secundarias no son exactamente 5 minutos, sino un rato más, pero tampoco algo exagerado.

 

Unos minutos después, recorriendo una carretera muy agradable entre árboles, vimos a la izquierda el cartel de Cívica. Justo detrás se encontraba una rara construcción muy extraña y diferente. ¿Esto será Cívica?

 

Fotografía: Maribel Sobrino

 

¿Qué estábamos observando? Una gran roca. Detrás de arbustos y de una zona verde, ventanales de diversas formas que parecen cuevas y huecos en la roca, junto a balaustradas incrustadas en la piedra. Formas muy originales y, por qué no decirlo, raras.

 

Dejamos el coche a un lado de la carretera y nos dispusimos a recorrer más de este lugar.

 

Pronto nos dimos cuenta que la aldea era ese frontal que veíamos. No sabíamos si allí había habido una aldea o un gran casa, tipo palacete, pero por supuesto de un estilo muy diferente.

 

Fotografía: Maribel Sobrino

 

La construcción es algo desordenada en dimensiones y formas. Da la sensación de ser una construcción que una persona ha realizado por sus propios medios y sin apenas planos. Una de esos proyectos faraónicos en los que se embarca una sola persona y que aporta resultados curiosos. En otro post os hablé de una construcción que nos encontramos en Rillo de Gallo, que es también la apuesta casi de una vida completa de un hombre. Si quieres leer el post, te dejo aquí el enlace (“Descubriendo mientras viajas: el Capricho de Rillo de Gallo“).

 

Este tipo de sitios genera curiosidad e invita a descubrirlos. Son una gran aventura para los peques, que les motiva mucho y donde pueden moverse libremente.

 

¿Descubrimos juntos algo más de este sitio?

 

Fotografía: Maribel Sobrino

 

Como ves en la foto, una de las puertas a este insólito edificio, está abandonada hace ya muchos años. Es difícil imaginar con esta estampa quién pudo vivir allí y de qué forma lo hizo.

 

A un lado de esta escalera, no existe ninguna puerta y puedes entrar y ver el resto de la fachada de la construcción, y asomarte al interior desde las ventanas. Hay lugares a los que no se puede acceder. Supongo que se accederá a la zona superior desde alguna escalera interior.

 

Fotografía: Maribel Sobrino

 

Cuando te encuentras enfrente de las puertas, por las ventajas y los huecos, se ve el interior del edificio. Dentro está oscuro y es difícil hacer fotos en las que se vean bien los detalles, pero es muy curioso observar las columnas construidas con diferentes tipos de piedra. Igual que en otras construcciones, como la de la Catedral de Justo, de Mejorada del Campo, cuesta pensar que no se caiga en cualquier momento. Pero aquí está después de muchísimos años.

 

Los cercos de puertas y ventanas no están en buen estado, y se nota que hay personas que han entrado a las habitaciones y no lo han cuidado demasiado. No sé si posteriormente a su asentamiento, habrá habido alguien más viviendo allí.

 

Fotografía: Maribel Sobrino

 

Según he leído posteriormente, la historia de cuándo y por quién fue habitada esta construcción no está del todo clara. Parece que todo apunta a que fue construida por un sacerdote que heredó estos terrenos, en los que ya existía un laberinto de rocas, que usó para  terminar la construcción.

En el blog Lugares con Historia puedes leer más sobre el origen y su uso.

Allí también pone que muy cerca existe una bonita cascada. Cuando estuvimos allí, no oímos caer agua ni vimos ningún río ni cascada. Si vas y encuentras una cascada, por favor, chívanos donde está 😉

Y hasta aquí otro pequeño gran descubrimiento de esta familia.

¡Cómo disfrutamos jugando a descubrir!

 

En estos lugares, nunca sabes lo que te vas a encontrar, simplemente hay que dejarse llevar y disfrutar la experiencia.

 

Fotografía: Maribel Sobrino

 

¿Tú también disfrutas descubriendo lugares?

 

¿Cuál ha sido tu último descubrimiento?

 

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