El castillo encantado de Trigueros del Valle, una visita llena de aventura y misterio

Si buscas un plan resultón cerca de Madrid para vivir una aventura en familia, te aconsejo ir al castillo encantado de Trigueros del Valle. Misterio, magia, sorpresa y aventura para vivir en familia.

Nos acercamos a este castillo en un verano lleno de incertidumbre. Cuando lo que se impone es vivir el presente, las pequeñas experiencias se convierten en grandes momentos. En verano 2020 hicimos una escapada express a Cantabria. Nuestro recorrido estuvo lleno de guiños hacia los peques. Había sido una temporada dura y queríamos desconexión y risas. En el trayecto de ida descubrimos el Bosque mágico de San Leonardo de Yagüe. En Cantabria, disfrutamos del mar, del turismo rural con vistas al verde infinito de esta tierra, cerramos playas y visitamos el Parque de la Naturaleza de Cabárceno. El punto final del viaje no pudo ser mejor: nos dejamos llevar por la magia del castillo encantado de Trigueros del Valle.
 
Este castillo no lo encuentras por casualidad. Para adentrarte en esta fortaleza del siglo XV, tendrás que coger carreteras secundarias en dirección a la población de Trigueros del Valle. Te aseguro que el desvío merece mucho la pena.

¿Qué te espera en el Castillo Encantado de Trigueros del Valle?

Tras un año de restricciones y de cambio de vida, a los peques les apetecía soñar, correr, imaginar y ser libres. Los castillos son un acierto cuando vas con niños. Nos encantan los castillos. El castillo de Loarre fue un gran descubrimiento en familia. El castillo del Cid en Jadraque, Guadalajara, es realmente impresionante. El castillo de Manzanares el Real en Madrid es un viaje cuidado al pasado. O poder hacer una visita familiar al Palacio Real de Olite, en el que te llevarán a la época.

Lo que no imaginábamos es que este castillo iba a ser un planazo para toda la familia. Lo que se ve desde la entrada solo es un aperitivo de lo que viene después. Y lo que te voy a contar son solo palabras. Para vivir su magia, tendrás que ir a conocer este curioso castillo.

Juan Villa, el escultor que está detrás de una parte importante del atrezzo de Cuarto Milenio, es el responsable de los seres que pueblan el castillo encantado de Trigueros del Valle. Gárgolas, dragones, sirenas, unicornios,… son solo algunos de sus habitantes. Durante el verano 2020 a todos estos personajes les acompañaron algunos de los Superhéroes Marvel más conocidos. Imaginaros la cara de los peques al ver a Iron Man o a Hulk en algunas de las salas. En el verano de 2021 habrá una nueva exposición a lo largo del castillo. Los fans de El Señor de los Anillos vais a alucinar con las armaduras, las espadas y figuras de la Tierra del Anillo que dudarás si son reales.

Personaje de El Señor de los Anillos - Expo verano 2021 El Castillo Encantado

El patio exterior

Fotografía: Maribel Sobrino

Nada más entrar, te encuentras en el patio exterior. Allí te recibirá Triguerito, la mascota del Castillo. Dándote la bienvenida están algunas de las gárgolas más llamativas del castillo. Cuando miras al perfil del castillo, divisarás algunos de los curiosos personajes que viven aquí: dragones, animales mitológicos y otros seres que no logras ponerle nombre.

Aquí se inicia el itinerario libre para recorrer el castillo. Aunque la visita es libre, hay un recorrido marcado, siguiendo el orden de las estancias. La mazmorra del dragón, el salón de la Criptozoología, el gabinete de las curiosidades, el laboratorio o la torre encantada, son solo algunas de sus salas.
 

Las salas del Castillo Encantado de Trigueros del Valle 

Cada sala es una aventura y un espacio abierto a la imaginación. Conoce más sobre los dragones, viendo esqueletos y fósiles. Entra en el torreón fantasma y conoce la vivienda de la familia que vivía allí, y quizá sus fantasmas, encuentra a la sirena o al Yeti, descubre un curioso unicornio, entra en un laboratorio y descubre sus fórmulas, y los diferentes accesorios, encuentra los gnomos y otros seres que habitan en el castillo,…

Si vas con niños pequeños, te preguntarás si les dará miedo entrar en alguna sala. Nuestra experiencia es que el lugar donde pueden impresionarse más es en el torreón fantasma, donde hay alguna sorpresa que les puede impactar. El resto de salas, como te decía antes, forman parte de la aventura.

Otras cosas que hacer en Trigueros del Valle

Además de la visita a este fabuloso castillo, puedes hacer más cosas chulas cuando te acerques a Trigueros del Valle.

A poco más de 20 minutos se sitúa el Valle de los 6 Sentidos, uno de los parques más interesantes y divertidos en los que he estado.

Un plan muy interesante es realizar una visita a la casas cueva. Se muestra cómo vivían hasta principios del siglo XX, en momentos en los que había escasez de viviendas. Javier, la persona que regenta el alojamiento rural del que te hablo más abajo, nos cuenta que desde allí se disfruta de un magnífico paisaje al valle del Pisuerga. Para informarte, consulta con la página de turismo.

Muy cerca de Trigueros, en Mucientes, está el Aula de interpretación de las bodegas. Podréis vivir una curiosa experiencia visitando una bodega subterránea del siglo XVI.

Si vas en sábado puedes concertar una visita al Aula de las Abejas del Cerrato. Te dejo aquí su página para que puedas contactar con ellos.

Dónde dormir si vas al Castillo Encantado de Trigueros del Valle 

En Trigueros del Valle tienes un alojamiento rústico muy acogedor: La Casa del Valle. La casa rural tiene cinco dormitorios, cunas, trona para los bebés, jardín y, en verano, una piscina en la que disfruta toda la familia. El hotel rural La Casa del Valle II dispone de 4 habitaciones.

Información práctica

Para tener la información actualizada sobre horarios, protocolo Covid, precios, etc., te recomiendo que visites previamente su página web o sus redes sociales, donde suelen publicar fotos de diferentes actividades o de nuevos pobladores del castillo.

En verano de 2021 se pueden adquirir las entradas en taquilla. Aún así, recomiendan tenerlas previamente reservadas a través de la web para garantizar la entrada.

El Palacio de la Aljafería, una de las joyas de Zaragoza

Zaragoza es de esas ciudades que necesitas visitar para ser consciente de lo bonita que es y de la cantidad de cosas que tienes para disfrutar. Y aunque lo más conocido es la impresionante Basílica del Pilar y la plaza que recorrerás varias veces en tu escapada, hay otros lugares que bien merecen una visita. Y, por supuesto, en la provincia de Zaragoza, no te pierdas uno de nuestros pequeños grandes planes preferidos: el Monasterio de Piedra.
En nuestra reciente salida a Zaragoza, hemos conocido parte de la ciudad, de su cultura, de sus monumentos y sus singularidades. Hay un lugar que destaca sobre todos los demás: el Palacio de la Aljafería.
A los minutos de estar dentro del Palacio de la Aljafería mi frase fue «Solo por ver este lugar merece la pena venir a Zaragoza«. Con decirte esto espero ya transmitirte parte de la magia que te espera allí dentro.

Fotografía: Maribel Sobrino

Si haces una escapada express a la ciudad es fácil que te dejes este Palacio por ver ya que no se encuentra exactamente en el centro. Andando te queda a unos 20 minutos de la Basílica del Pilar, una distancia muy asumible para todas las edades.
Entrar en este edificio es hacer un viaje en el tiempo, y hacerte consciente de las diferentes etapas que ha pasado el edificio.
El edificio es imponente, no sabes definir desde lejos si es un castillo medieval o un Palacio. En realidad cuesta que te cuadre en alguna de las dos categorías porque es un Palacio fortificado. Se construyó en la segunda mitad del siglo IX por Al-Muqtadir. En ese momento se llamó «Qasr Al-Surur» o Palacio de la Alegría. Vivieron allí diferentes reyes, incluso los Reyes Católicos allá por el 1492. Buena historia para que los peques se familiaricen con la historia, ¿no?
Tiene un gran foso defensivo, que actualmente está cubierto de hierba y que da muy bien para contar historias a los niños del uso que se daba en otras épocas al foso.
Fotografía: Maribel Sobrino

Si hay un lugar con magia que no puedes dejar de mirar y fotografiar es el patio de Santa Isabel, con diferentes tipos de arcos y un jardín central desde el que se disfrutan diferentes estancias del castillo.
Fotografía: Maribel Sobrino

Ya en el interior del Palacio, encontrarás maravillas como el artesonado del salón. No podrás evitar tu mirada al techo buscando todos los detalles. Aunque los niños disfrutan a su manera 😉
Fotografía: Maribel Sobrino

Pero si hay algo realmente llamativo de este Palacio son sus diferentes arcos, de muchos tipos, con elementos decorativos de una belleza impresionante. Seguro que tu mente se trasladará a la mezquita de Córdoba al ver una zona concreta de arcos. Pero ese momento hay que vivirlo allí mismo, no se puede describir.
Si hay una zona de arcos que me fascinó fue el Salón de Mármoles y los arcos laterales del Patio de Santa Isabel.
Fotografía: Maribel Sobrino

Y dirás, ¿esto es una visita ideal para niños? Depende de cómo lo enfoques y cómo te tomes la visita, casi todo puede ser una visita estupenda con niños. En este caso, como en muchos otros, elegimos la visita libre. La visita guiada con los pequeños muy a menudo se nos hace complicada por los tiempos de espera y terminamos sin enterarnos de las explicaciones. Pero tienes posibilidad de visita guiada o visita libre.
En la visita libre puedes ir haciendo paradas siempre que quieras, que incluso te sirven para dedicarte a hacer algunas de las fotos que con ellos no te daría tiempo a hacer. Este es el momento donde yo suelo darle la cámara a mi hija, que empieza a buscar pequeños detalles del sitio que podrían pasarle desapercibidos de otra forma.
Aunque he leído en algún sitio que en algunos momentos hacen visitas para niños, echo de menos que no tengan una pequeña guía para los peques que les ayude a buscar curiosidades del lugar. En realidad lo echo de menos en muchísimos lugares, no solo aquí. Las visitas se disfrutan mucho más cuando los niños tienen una guía especialmente diseñada para ellos.
Fotografía: Maribel Sobrino

 

Dónde alojarte

Nosotros nos alojamos en Zaragoza capital en el Hotel Tibur. Solemos buscar los alojamientos en Booking, que además de darnos una variedad estupenda de alojamientos, nos aporta información clara de la reserva en el momento. Si quieres buscar alojamiento vía Booking pincha en este enlace y ambas partes ganaremos 15€ para nuestras estancias. ¿Nos ayudamos mutuamente a viajar más? 😉
 

Datos prácticos

Dirección: Calle de los Diputados, s/n, 50003 Zaragoza. Los datos de geolocalización los tienes aquí.
Horarios: 

  • De abril a octubre: todos los días de 10h a 14h y de 16:30h a 20h.Visitas guiadas a las 10:30h, 11:30h, 12:30h, 16:30h, 17:30h y 18:30h
  • De noviembre a marzo: de lunes a sábado* de 10 a 14 y de 16 a 18:30 h. Domingos: 10 a 14 h. Visitas guiadas a las 10:30, 11:30, 12:30, 16:30 y 17:30 h.

Precio: 

  • Adultos: 5€
  • Menos de 12 años: Gratuito
  • Gratuito los domingos

 
 

Conquistando el castillo de Jadraque

Vuelvo por aquí con este post para contaros otro de los planes en familia que nos ha hecho disfrutar un montón: el castillo de Jadraque, en Guadalajara.

 

¿Os he dicho ya que me encantan los castillos? ;). Me da a mi que a mis peques os les fascinan los castillos o los odiarán….

 

El castillo del Cid está reconstruido hace unos años. Antes se accedía a él caminando por sus ruinas. No había una puerta que lo cerrase porque no quedaban restos de sus puertas. No sé en qué año lo reformarían, pero desde luego, lo hicieron bien, y de nuevo la fortaleza vuelve a mostrar una silueta imponente.

 

Vista en lo alto de la montaña del Castillo del Cid, Jadraque, Guadalajara
Fotografía: Maribel Sobrino

 

El castillo se encuentra ubicado en lo alto de un monte, con kilómetros de campos rodeando toda la zona y con el municipio de Jadraque en uno de los lados. Jadraque pertenece a la provincia de Guadalajara, y se encuentra tan solo a una hora de Madrid. Si te escapas por la zona, no puedes dejar de degustar su cabrito asado. Hace años que no lo como porque nuestra forma de viajar actualmente es muy nómada, y vamos de un sitio a otro, sin organizarnos demasiado. Con los enanos disfrutamos mucho haciéndolo así.

 

Si te quieres dar un gusto, ¡no dejes de probar sus asados!

 

El municipio y el castillo forman parte de El Camino del Cid, una ruta que comprende pueblos de diversos lugares: Guadalajara, Burgos, Soria, Zaragoza, Teruel, Valencia, Castellón y Alicante.

 

Estas poblaciones forman parte de un itinerario turístico que sigue las huellas literarias e históricas de Rodrigo Díaz de Vivar, el Cid Campeador, el famoso caballero medieval del siglo XI.

 

Cartel de la ruta El camino del Cid en la que está incluida el Castillo del Cid, Jadraque, Guadalajara
Fotografía: Maribel Sobrino

 

El Camino del Cid tiene una iniciativa chulísima y que cuando viajas con niños fomenta aún más el juego y el gusto por el viaje: un salvoconducto para poder viajar por esas zonas de manera segura. O así era en la época.

 

Cuando viajas por alguna de las poblaciones que forman parte del Camino del Cid, podrás sellar el salvoconducto personalizado. Cada población tiene un sello diferente. Estoy deseando inaugurar el salvoconducto. Estos son el tipo de cosas que motivan aún más a los enanos en las salidas. Motivan conocer cosas sobre el lugar y motivan a viajar y descubrir lugares. Y además, regalan una chapa en la mayoría de los puntos de sellado ;). Para los peques, es un complemento estupendo a la salida.

 

Además, si sellas por lo menos 4 sellos oficiales en cada una de las provincias del camino, te darán un diploma acreditándote como viajero del Camino del Cid.

 

Si quieres pedir el salvoconduto, solicítalo en el correo info@caminodelcid.org o pidiéndolo en cualquiera de las 81 oficinas de turismo que comprenden este itinerario.

 

Y volviendo al castillo del Cid, no tiene mucha pérdida. Lo encontrarás fácilmente. Si te acercas al municipio de Jadraque, lo verás dominando el lugar. Tiene aparcamiento en la parte de abajo, para poder realizar la visita tranquilamente.

 

Si acudes sin consultar horarios, podrás dar una vuelta por el exterior. Si quieres visitar el interior, tienes que saber que por dentro no está restaurado, pero seguro que te gusta pasear por dentro de un lugar con tantos años de historia. Si quieres visitarlo, puedes hacerlo los sábados, domingos y festivos en visita guiada a partir de las 12.30h, contactando con la Oficina de Turismo 949 890 168.

 

Vista en lo alto de la montaña, desde el aparcamiento, del Castillo del Cid, Jadraque, Guadalajara
Fotografía: Maribel Sobrino

 

Es un castillo palacio residencial, del siglo XV, del que ahora podrás ver una parte, ya que zonas como la Torre del Homenaje parece que han desaparecido, y no ha entrado en la reconstrucción que hicieron en los últimos años.

El castillo recibe al visitante con estos versos del Cantar del Mío Cid:

O dizen Castejon el que es sobre Fenares
mio Cid se echo en celada con aquellos que el trae.
(Cantar 435-436)

 

Fotografía: Maribel Sobrino

 

Si vas por la zona, te gustará aprovechar el lugar para jugar con los peques. Si no lo haces, seguramente ellos te invitarán a jugar ;). «¿Subimos? ¡Guau! ¡Qué alto estamos! ¡Se ve todo el pueblo desde aquí!»

Pero primero, con la vista al cielo, podrás divisar las aves que sobrevuelan la zona.

 

¿Ves en la foto todos esos puntos negros? No son fallos de la foto, son aves.

 

Chulo, ¿verdad?

 

Vistas del municipio de Jadraque desde el Castillo del Cid, Jadraque, Guadalajara
Fotografía: Maribel Sobrino

Las vistas a los campos son impresionantes. La vista se pierde entre tanto campo lleno de colores. Nos quedamos un buen rato solo admirando el paisaje.

 

Tierras de Castilla. Vistas desde el Castillo del Cid, Jadraque, Guadalajara
Fotografía: Maribel Sobrino

 

A partir de este punto, el encanto al lugar se lo ponemos cada uno de nosotros. Los castillos invitan a imaginar otros tiempos, donde las cosas funcionaban de otra forma. La imaginación será la que te lleve a vivir el lugar a tu manera.

Sólo déjate llevar y disfruta de los años de historia que tienes junto a ti, y del lugar tan mágico en el que está enclavado.

 

Vistas de la peque andando hacia el Castillo del Cid, que luce una bandera en lo alto, Jadraque, Guadalajara
Fotografía: Maribel Sobrino

 

Hasta aquí nuestra visita al castillo del Cid de Jadraque, otro de los descubrimientos que quería compartir de la bonita provincia de Guadalajara.

Viajamos al pasado a través de los muros del castillo de Miravet

 

¡Cómo me gustan los castillos!

 

Desde muy pequeña, los castillos, las torres altas, las grandes piedras, han sido algo que ha llamado mi atención. Toda la historia que tienen acumuladas sus piedras, todo lo que te puedes imaginar de lo vivido allí a través de lo contado y de la imaginación que se dispara en ese lugar.

 

Los castillos son lugares con un encanto especial, que suelen gustar a pequeños y mayores. 

 

Si me sigues, habrás comprobado que los castillos y lo medieval son una de mis pasiones. Algo ya he contado en el blog hablando del castillo de Manzanares el Real o el castillo de Loarre, en Huesca, o de las ruinas del castillo de La Pelegrina, en la provincia de Guadalajara, una zona que me vuelve loca. Pero seguro que esa lista va ampliándose 😉

 

En este caso, fuimos a un nuevo concepto de castillo para mi, un castillo templario. Repasando mentalmente, creo que no había estado en otro castillo templario. Pero pensaré más.

 

Fotografía: Maribel Sobrino

 

Tengo más pasiones olvidadas. El día que vuelva a fijarme en todo lo que huela a románico, llenaré todo esto de las encantadoras iglesias románicas que hay en muchas zonas 😉

 

Cada castillo es diferente. Desde los más pequeños a los enormes castillos, desde los mejor conservados a los que sólo quedan de ellos algunas ruinas, algunos con habitaciones vestidas y otros diáfano.

 

Todos los castillos tienen un encanto especial.

 

¿Me acompañas en la visita a Miravet?

 

Fotografía: Maribel Sobrino

 

La mejor vista que descubrimos del castillo fue desde una plataforma de madera situada en la parte inferior, a la entrada del pueblo.

 

Tener estas vistas al río Ebro con el curioso pueblo de Miravet detrás y su castillo templario en lo alto, es una verdadera maravilla. Los colores del Ebro son fantásticos. Es además un buen lugar para los aficionados al piragüismo, ya que desde allí mismo puedes iniciar el recorrido.

 

Nosotros aún no nos hemos iniciado en este deporte, pero son muchos los que apuntan a que es una gran actividad con peques. En el calendario de adviento viajero 2017, Mi familia viajera nos recomendó precisamente este plan con unas cuantas ideas de sitios ideales. Si te apetece investigar más sobre este tema, no dejes de visitar su blog o de leer el post que publicó: «una jornada de piragüismo en familia«.

 

Fotografía: Maribel Sobrino

 

Antes de subir al castillo, decidimos dar un paseo por el pueblo, que desde abajo se veía muy atractivo.

 

Pasamos primero por la oficina de turismo, que está al lado de la plaza del pueblo, y allí nos dieron un mapa con los principales puntos a conocer del pueblo. Y con mapa en mano, subimos por la calle que daba al casco antiguo.

 

Un pueblo construido sobre una montaña y con vistas al fondo del río, merece una visita por sus calles seguro que empinadas.

 

¡Menudas vistas chulas!

 

Fotografía: Maribel Sobrino

 

Suelo entrar a este tipo de pueblos con una ilusión tremenda,  con cámara en mano y parando en cualquier pequeño detalle. ¿A ti también te ocurre? Este es el momento en que mi familia suele ir a lo suyo porque ya capta que es mi momento.

 

La subida por las calles empezó genial, con el Ebro a un lado con bastante caudal, algo muy diferente a otros lugares que mostraban una sequía evidente. Fuimos parando comentando con los enanos algunas cosas que nos encontramos en el camino.

 

Fotografía: Maribel Sobrino

 

Según avanzamos, aunque había detalles singulares, mi mirada se fue trasladando al estado de abandono y de suciedad en los edificios. Muchas casas estaban en estado de ruina o casi ruina, con fachadas con el ladrillo visto y acumulándose una capa grande de suciedad. En un principio mi mente estaba en la importancia de alguna normativa municipal en cuanto a fachadas, como ocurre en municipios como Pedraza. Pero el abandono llegaba a términos que parece tener que ver con responsabilidades municipales. Sólo hay que ver la suciedad que «adorna» a las farolas incrustadas a las casas. Es una pena transitar por un lugar tan curioso y encontrarlo en ese estado de abandono. Y digo yo, ¿cuesta tanto tener más en cuenta estos detalles?

 

Fotografía: Maribel Sobrino

 

Mientras yo andaba disgustada con el estado de cables por fuera, paredes que parecían que se iban a caer, telarañas con solera,… mis hijos disfrutaban como solo disfrutan los niños, creando su particular parque de juegos en cualquier lugar 😉. Sólo necesitaron una calle en cuesta, una gorra y un poco de aire: «A ver si logro que la gorra llegue hasta aquella puerta…» ;). Esa era la frase que yo oía de fondo.

 

Es impresionante lo que los niños te pueden enseñar, y la forma de vivir los sitios. Todo puede ser divertido. 

 

Fotografía: Maribel Sobrino

 

En el pueblo descubrimos también entradas a calles tan curiosas como la de la foto. Un acceso nada fácil a las casas, ¿verdad? Como digo, un pueblo muy pintoresco.

 

Fotografía: Maribel Sobrino

 

Después nos dirigimos al coche para la subida al castillo que, como compruebas por las fotos, está a buena altura. Podíamos haber subido andando, pero el enano estaba bastante cansado y decidimos ponérnoslo más fácil a todos.

 

La visita al castillo es libre, así que la duración de la visita depende de cada uno, pero hazte a la idea de una hora más o menos. Para los adultos el coste es de 3,50€ y para los mayores de 8 años, 2,50€. Los menores de esa edad entran gratis.

 

Aunque el castillo tiene zonas muy bien conservadas y diferentes a otros castillos, sin duda lo más impresionante son las vistas.

 

Fotografía: Maribel Sobrino

 

Nos llamaron mucho la atención algunas estancias. La sala de la foto, llamada refectorio (o comedor común) es una sala que no he visitado en otros castillos. Parece que es muy típico en los castillos templarios.

 

Fotografía: Maribel Sobrino

 

Al peque le gustó el granero. Eso de que hubiera una especie de mesa con agujeros, le hizo muchísima gracia. Aunque él lo que quería era meterse dentro de los agujeros ;). Nos costó sacarle de allí…

 

Fotografía: Maribel Sobrino

 

La visita continúa por la estancia que se utilizaba como iglesia. Ir con niños a antiguas iglesias, superficies grandes, diáfanas, lo que invita es a inventar juegos. Ahí vino el primer «Mamá, ¿puedo hacer el pino?».

 

Cuando estamos solos, y en una estancia de estas características, no veo demasiado problema en que haga el pino. No veo que esté haciendo nada malo. Pero había otras familias, y le pedimos que no hiciera el pino ahí. Nada más salir se hartó de hacerlo ;). Así son los niños…

 

Fotografía: Maribel Sobrino

 

Cuando yo salía encantada de mirar techos, arcos y todo lo que se me iba poniendo delante, mis hijos ya llevaban casi una hora de recorrido, y necesitaban jugar más y ver menos. Así que aprovechamos uno de los ventanales a la salida de la iglesia después de escuchar: «Mamá, ¿jugamos a Don Federico?».

 

Y ahí me tenéis, en el fantástico castillo templario de Miravet, jugando a Don Federico.

 

Y, ¿por qué no? 😉

 

Fotografía: Maribel Sobrino

 

Viajar con niños implica moverte a varios ritmos. Los mayores podemos ir admirando detalles que a ellos les pasan desapercibidos, y ellos mostrarnos detalles que les parecen geniales y que ni siquiera les hemos dado importancia. Es una de las maravillas de descubrir sitios en familia.

 

Su necesidad de movimiento y de juego es muchísimo mayor que la nuestra. Por eso las visitas guiadas suelen ser complicadas con pequeños, y la forma de visitar el castillo de Miravet es estupenda con los enanos.

 
 

¿Conoces Miravet y su castillo?

 

¿Has visitado otros castillos templarios?

 
 

El castillo de Manzanares el Real es un planazo para cualquier época

En esta familia somos muy fans de los castillos. Ya te lo decía cuando te hablé del Castillo de Loarre o del Castillo del Mío Cid en Jadraque.

Pero es que además hay castillos tan especiales como el de Manzanares el Real que no te puedes perder. ¿Por qué? Porque el castillo de Manzanares el Real, además de ser bonito y fácil de recorrer, tiene programación para los visitantes y las familias durante todo el año. En estas propuestas de actividades, los niños y niñas tienen mucha importancia. Ha elaborado incluso guías para hacer más entretenido su recorrido para todas las edades.

El castillo de Manzanares el Real se alza majestuoso frente al embalse de Santillana. Llegar al pueblo o asomarse por algunas de las ventanas y divisar la tranquilidad de las aguas, le hacen que tenga unas vistas inigualables.

Fotografía: Maribel Sobrino

¿Qué hacer en el castillo de Manzanares el Real?

El castillo lo puedes visitar libremente. Si quieres una visita diferente, también existe la opción de realizar una visita teatralizada. Las visitas libres las puedes realizar en cualquier momento de apertura del castillo, pero las visitas teatralizadas tienen horarios concretos en función de la época. 

Una de las cosas que más atractivo tiene para todos y, sobre todo, si vas con niños, son las escaleras de caracol. Son bonitas, ¿verdad? Aunque algunas escaleras de este tipo son agotadoras, llaman mucho la atención, y es una experiencia curiosa con los peques. Estas escaleras son cortas, sencillas y bonitas. ¡Así que a por ellas, que son para todos los públicos!

Fotografía: Maribel Sobrino

Al estilo de muchos edificios emblemáticos, al recorrer sus salas podrás ver muebles, tapices y diversos accesorios de distintas etapas del castillo, que te darán una idea de cómo era la vida de la época. Todo ello comunicado por el patio central que es una verdadera maravilla. Está muy bien conservado y todo está muy cuidado.

Han realizado una guía para familias muy bonita que dan junto a la entrada: «Erase una vez… el Castillo de Manzanares el Real«.

A lo largo del año, hay visitas dirigidas a los colegios. Por eso han confeccionado unas guías para los profesores y escolares. Me gusta especialmente la de infantil. En esa edad les suele gustar mostrar en dibujos lo que han visto. Una forma estupenda para empezar a fomentar el gusto por el arte y la cultura.

 

Aquí tienes los enlaces de las guías. Te recomiendo que las descargues si vas a visitar el castillo.

 

A nosotros, que somos mucho de naturaleza, nos volvieron locos los ventanales del castillo, con unas preciosas formas y vistas al embalse.

Fotografía: Maribel Sobrino

Si hace buen tiempo, y quieres comer de picnic, muy cerquita del castillo, tienes unas mesas con bancos habilitados para poder comer allí. Justo al lado hay un parque infantil con columpios, que siempre viene bien para finalizar la sobremesa o para que los peques quemen más energía después de la visita al castillo.

 

Fotografía: Maribel Sobrino

 

Y si te parece útil este post, comparte para que le llegue a muchas familias 🙂

 
 

Descubriendo el castillo de Loarre cada uno a su manera

Llevaba años queriendo conocer el castillo de Loarre. Es uno de esos sitios que estaba en mi lista mental de «Ir por lo menos una vez en la vida». Seguro que tú también tienes alguna lista mental de ese estilo. En mi lista hay muchos más castillos que visitar. Desde que tengo conciencia, me he sentido atraída por ellos y por la historia que cuentan sus piedras.

Este año fuimos a pasar unos días a Huesca, a la zona de Formigal y, de vuelta a casa, hicimos noche cerca de Loarre, para disfrutar tranquilamente de la visita al castillo. Ya te contaré el lugar donde nos alojamos, porque merece la pena conocer y compartir alojamientos chulos y diferentes.

 

Fotografía: Maribel Sobrino

 

La visita

Visitar ciertos lugares con niños puede ser complicado, y un castillo puede ser difícil. Tiempos de espera, ritmo diferente pequeños y mayores, cada uno quiere ver una cosa, los niños a veces se «enganchan» y no quieren moverse de una determinada estancia por más que los mayores les expliquemos que ya se ha terminado o que hay que avanzar,…

 

El castillo de Loarre lo disfrutamos todos muchísimo, precisamente porque eliminamos algunas de estas barreras. Te voy a ir contando cómo organizamos nuestra visita para eliminar esas dificultades, y espero que disfrutes nuestra experiencia tanto como nosotros.

 

La visita se puede realizar de manera libre o hacer una visita guiada en las horas estipuladas. Seguro que la visita guiada es estupenda y aprendes muchísimo de la historia del castillo, pero por muy simpática y amena que el guía quiera hacer la charla, el ritmo es demasiado lento para los niños. Si además vas con bebés o con niños muy pequeños, se complican aún más los tiempos. Lo que para nosotros puede ser muy interesante, puede que ellos ni siquiera hayan puesto la antena para conectar. Por eso nosotros cogimos la visita libre, como hacemos habitualmente. En esta visita dudamos, fundamentalmente por mi capricho con el castillo, pero finalmente ganó nuestra realidad familiar: pequeña de 8 años «movida» y enano de menos de 2 años descubriendo el mundo…

 

Fotografía: Maribel Sobrino

Y así iniciamos una visita donde cada uno disfrutó con los detalles del castillo que más le llamaron la atención, y además lo hizo desde su forma de vivir la experiencia. Porque niños y mayores, y personalidades diferentes, experimentamos cada realidad que vivimos de una forma distinta. Y un castillo da muchísimas oportunidades para disfrutarlo de diferentes maneras.

Primer plato fuerte del castillo: Su situación

El castillo de Loarre lo encontrarás, como muchos otros castillos, en lo más alto de una montaña. Desde allí podrás sentirte como el rey o la reina del mundo.

 

¡Impresionante! ¿Quién no disfruta con estas vistas?

 

Mientras yo veía la línea del horizonte y la inmensidad del castillo comparado con lo pequeño que se veía todo, mi hija veía que los huertos a lo lejos ocupaban más superficie que la laguna que veíamos al fondo. Ya ves que cada uno enfoca su vista hacia lo que le llama la atención. 

 

Fotografía: Maribel Sobrino

 

Segundo plato fuerte:

No tienes a nadie detrás de ti «vigilándote» y supervisando la visita

Como te decía arriba, puedes elegir entre visita libre o guiada. Al elegir la visita libre, puedes tardar el tiempo que quieras en cada una de las salas, no tener miedo a que los niños rompan algo porque no hay cosas sueltas delicadas, las alturas de las barandillas son lo suficientemente altas como para no tener miedo de que un peque se suba y se caiga,… Vamos, uno de esos sitios donde las familias nos relajamos y disfrutamos de la experiencia, sin estar en tensión por posibles riesgos.

 

Hay que tener en cuenta que en la subida a la torre hay escaleras, que hay que subir con cuidado. Son fáciles pero, por supuesto, tienen que ser supervisadas por los adultos.

 

Gracias a esta libertad percibida por todos, mi hija se sentó en una silla que estaba colocada en la Iglesia de San Pedro, en el interior del castillo. Me quedé maravillada viendo cómo disfrutaba de los detalles de la iglesia románica…

 

¿No te encanta cuando ves que tus hijos pierden la mirada en un monumento,

en un edificio, en plena naturaleza,…?

Es una sensación mágica.

 

Fotografía: Maribel Sobrino

 

Tercer plato fuerte: no hay aglomeraciones

Una de las cosas de las que huimos en general en nuestra familia es de las aglomeraciones. Creo que esa es una de las razones por las que preferimos los pueblos y la naturaleza. Pero además en la etapa en la que viajas con bebés y, sobre todo, con niños que realizan sus primeras andanzas, se hace aún más complicado transitar por sitios muy llenos.

 

En el castillo de Loarre encontramos un pequeño paraíso en ese aspecto. Que el pequeño se entretiene cogiendo las piedras del suelo, puede hacerlo. La decoración del suelo cambió después de que él pasara por allí, porque no hubo piedra del suelo que no cambiara de lugar 😉

 

Que la mayor decide que la mejor manera de vivir el castillo es siendo la guía para la familia y haciendo el pino en todas las dependencias, como su sello de que ella ha estado allí, sin problemas, puede hacerlo.

 

Que la mamá hace 50 fotos a una ventana porque la luz que entra por ella, le parece mágica, puede hacerlo. Y además buscar fotos sin tener que esperar a que haya menos gente, puede hacerlo.

 

El papá también se dio sus ratos, si te lo preguntas 😉

 

Fotografía: Maribel Sobrino

 

Ya sabes que no me gusta descubrir todos y cada uno de los detalles del plan que te cuento porque quitaría la magia del auto descubrimiento.

 

Pero, eso sí, te invito a visitar el castillo con ojos de niños, dejándote seducir por su belleza y dándote tiempo a saborear a tu manera sus rincones, así cada uno vivirá la experiencia a su manera.

 

Fotografía: Maribel Sobrino

 

¿Te gusta descubrir castillos junto a tus peques?

¿Qué castillo es el que os ha gustado más?

Dónde dormir

Fotografía: Maribel Sobrino

Buscando un alojamiento cercano al castillo de Loarre, encontramos el Hotel Mirador de las Grullas. Este singular alojamiento es un mirador estupendo de una laguna donde podrás observar a las grullas. En época de verano esa laguna no suele llevar apenas agua. Pero en primavera es un bonito espectáculo.

Tienes casas individuales para parejas y/o familias, construidas de manera original y con muchos elementos artesanales. Tanto el desayuno como la cena es excepcional. Cenamos viendo el atardecer, lo que fue una maravilla para los sentidos.
 
APPS ASOCIADAS: En la visita que hicimos no conocía esta App, pero después de echarla un vistazo, está claro que mi hija mayor hubiera disfrutado mucho con ella, y seguro que habría aprendido mucho de la zona. Como es fácil que los niños se enganchen con las tablets y móviles y no se fijen en lo de alrededor, yo hubiera sugerido que viera la app después de recorrer el castillo. Pinchando la foto te lleva al enlace de descarga por si te apetece llevar la app contigo.