Nuestra playa favorita en el Algarve: Cacela Velha

Habrá gente que me lea y le parezca una barbaridad que diga que esta es nuestra playa favorita. El Algarve tiene playas tan alucinantes… Pero ten en cuenta que viajando con niños se trata de que un lugar tenga atractivos para todos los miembros de la familia. En Cacela Velha encontramos nuestro pequeño paraíso. Si sigues leyendo, sabrás por qué.

Nos acercamos a Cacela Velha porque había leído que este pueblo podíamos volver al pasado y ver en sus poquitas calles la esencia de los pueblos pesqueros de la zona. Casas blancas, con puertas y ventanas con marcos azules, y rememorando su pasado árabe… Por lo menos a mi me iba a encantar. Y no me equivoqué. Me divertí muchísimo dejándome llevar por estas poquitas calles.

Fotografía: Maribel Sobrino

Mientras yo pensaba en todos esos detalles que me chiflan, puertas, casas, colores,… mis hijos solo pensaban en la playa.

  • «Mamá, aquí hay playa, ¿verdad? ¿Nos llevamos las cosas para bañarnos?»
  • «Vamos a llevarnos algo por si acaso…» (Y menos mal)

Cacela Velha está dentro del Parque Natural de la Ría Formosa. Esta zona no nos había recibido muy bien. La naturaleza es caprichosa y, por supuesto, está viva. Así que no siempre están las cosas como te habías imaginado. La «fantástica» Isla de Tavira nos había recibido con montañas de algas (no con unas poquitas, sino con montañas, literal. Vamos, que a la ola le costaba mover esa masa verde). Si no te lo crees, te dejo la prueba gráfica.

Fotografía: Maribel Sobrino

Y aunque después pasamos por más playas, como la Praia do Barril o la Playa de Altura, y la experiencia fue mejorando, aún íbamos con la mosca detrás de la oreja por si volvíamos a encontrarnos cualquier playa con esa masa verde.

Con estas referencias del pueblo y con la mala experiencia inicial en Tavira, no pensaba cambiar los planes y que nuestro destino del día cambiara hacia la playa de Cacela Velha. ¡Qué suerte que la vida te sorprende y te guía hacia lugares tan espectaculares como esta zona del Parque Natural de la Ría Formosa!

Fotografía: Maribel Sobrino

Pronto cogimos el camino que nos llevaba a la parte inferior. Nos esperaba la ría Formosa y la playa. ¿Las dos cosas? Si, ría y playa, lo has leído bien. Te puedes imaginar que este paisaje para todos, incluidos los niños, es algo totalmente diferente. Además, el Atlántico del Algarve es fascinante. Playas bonitas, aguas (normalmente) limpias y transparentes, con muchísima fuerza y grandes olas… Estas grandes olas, que es genial para ciertos deportes, para los niños es muy divertida, pero durante un rato. Y la fuerza del agua implica que los niños no pueden entrar solos al agua ni nada. En la ría los peques pudieron bañarse como en una piscina, lo que les hizo disfrutar muchísimo. Y es que las olas molan mucho, pero sentir que controlas y que puedes moverte por ti mismo de un lado a otro, es una gran sensación.

La primera zona al bajar las escaleras es de ría. Andando, al fondo, encontrarás la playa. Lo mejor: disfrutar un poco de la ría y darte un chapuzón en la playa.

Fotografía: Maribel Sobrino

En el camino a la playa empezarás a divisar la característica arena blanca infinita, con formaciones dunares muy características de esta zona. Cuando te hablan de playas kilométricas, te imaginas que son solo las más conocidas. Pero en realidad, la mayoría de las playas de la zona del Parque Natural de la Ría Formosa son larguísimas.

Fotografía: Maribel Sobrino

Si a tus hijos les gusta hacer castillos de arena y jugar con el cubo y las palas, esta playa les encantará. El acceso a la playa de Cacela Velha es fácil y de corta distancia. En muchas playas de la zona te tocará andar un rato o, incluso, coger un trenecito para llegar a la playa como en Praia do Barril (algo que tus hijos recordarán para el resto de playas). Se agradece que de vez en cuando haya una playa de acceso tranquilo y no muy costoso.

Fotografía: Maribel Sobrino

Y así, en un sitio que íbamos a estar como una hora, terminamos pasando toda la mañana. El tiempo voló. Se nos echó la hora de la comida y buscamos dónde comer. Cacela Velha es pequeño y no tienes mucho dónde elegir para comer. Nos conquistó la entrada de la Casa Azul, así que no lo pensamos más. Si me sigues por instagram, ya sabes que me fascinan las puertas y ventanas azules ;).

Fotografía: Maribel Sobrino

Queríamos comer de tapas, que nos esperaba un trayecto en coche y no queríamos ir muy pesados. Con Casa Azul acertamos de lleno. Comimos en la azotea, que corría algo de brisa y teníamos buenas vistas del pueblo. Había hamburguesas, hot dog, platos mixtos con huevos fritos con patatas (que es uno de los platos preferidos de mi hija), pero había platos de lo más curiosos y ricos. Yo me tomé un tartar de salmón, que estaba buenísimo. Y además de rico, las presentaciones de los platos estaban muy cuidadas. Los camareros simpatiquísimos.

Fotografía: Maribel Sobrino

Además de pasar una jornada estupenda en esta playa, la comida fue estupenda. En Cacela Velha pasamos una jornada de 10, poniendo un broche de oro a los días que pasamos en la zona de Tavira.

 

Datos prácticos

Aparcamiento: tienes una gran explanada para aparcar (aunque a mediodía estaba llena). Es gratuito, pero por lo menos nosotros encontramos a una persona que nos indicó donde aparcar y nos pidió la voluntad. Este mecanismo lo encontramos en más zonas del Algarve.

 

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